Antirretrovirales: los efectos secundarios se pueden manejar

Antirretrovirales: los efectos secundarios se pueden manejar

Recibir un diagnóstico de VIH puede tener un gran impacto en la persona, pues implica comenzar a vivir con una condición crónica. Tal como las personas con diabetes o con hipertensión, una persona con VIH debe tomar medicación todos los días, durante toda la vida, para mantener su salud en óptimo estado.

Hay quienes temen comenzar la terapia antirretroviral porque no saben qué esperar sobre los efectos secundarios de los medicamentos. Persiste todavía la idea de que son fármacos “muy fuertes” y que pueden causar problemas difíciles de manejar.

Lo cierto es que los medicamentos antirretrovirales (o ARV) más utilizados en la actualidad son aquellos que tienen la máxima eficacia y a la vez las dosis más cómodas de tomar, así como los menores efectos secundarios, de manera que el tratamiento prescrito por el médico probablemente dará pocos o quizás ningún problema.

¿Qué puedo esperar?

La mayoría de las personas en tratamiento no tienen ningún efecto secundario, o tienen algunos efectos leves, los cuales desaparecen en unas pocas semanas. Sin embargo, si esos efectos se vuelven un problema, es posible cambiar uno o más medicamentos ARV gracias a la amplia variedad con la que se cuenta hoy en día.

La organización i-Base, un grupo de activismo en tratamientos del VIH, con sede en Inglaterra, tiene algunas recomendaciones para dar seguimiento a los efectos secundarios de los ARV. Es importante que observes si aparece alguno de éstos:

  • Sarpullido: repórtalo a tu médico.
  • Cambios de humor, ansiedad, problemas para dormir: podría aparecer con cualquier medicamento ARV, pero es más probable que pase con efavirenz.
  • Diarrea, cansancio o malestar: podrían aparecer con cualquier fármaco ARV, pero ahora son menos comunes; la diarrea es más frecuente con los inhibidores de proteasa.
  • Cambios en la función de los riñones o el hígado, colesterol, etcétera: es posible con cualquier ARV pero esto debe ser monitoreado con exámenes de rutina.

¿Qué se puede hacer para manejarlo?

Primero, es importante llevar un registro de efectos para poder darle a tu profesional de salud un panorama lo más claro posible de lo que te está sucediendo. Para esto, es recomendable llevar un diario de efectos secundarios, donde anotes cosas como:

  • ¿En qué momento te sucede?
  • ¿Qué tan frecuentemente te pasa?
  • ¿Cuánto tiempo dura?
  • ¿Es leve o grave?
  • ¿Cómo afecta tu vida diaria?

Si por alguna razón no puedes llevar un registro tan detallado, haz una lista simple de temas que quieres comentar en tu siguiente visita al médico. Hay personas que llevan años o incluso décadas viviendo con el VIH y todavía preparan su lista para asegurarse de que no olvidarán nada importante el día de la cita.

Esta información les ayudará a tu médico y a ti a tomar las mejores decisiones sobre un posible cambio en el tratamiento que te haga sentir más seguridad y comodidad, y te hará más fácil cumplir con la prescripción.

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