Celebremos al condón

Celebremos al condón

Llegaron las fechas en que el amor flota en el aire. Después de casi un año de confinamiento, se percibe una especial necesidad de volver a sentir normalidad, y en este contexto, el Día del Amor toma un sabor diferente.

Pero un instrumento que tiene que ver, claramente, con el amor, pues implica cuidarnos y cuidar a las otras personas, es el preservativo. Por esto, desde hace varios años se ha instituido el 13 de febrero como el Día del Condón.

Historia del condón

Y para conmemorarlo, hay que empezar por conocer más de su historia. Si acaso no lo sabías, el condón no es para nada un aditamento de la vida moderna. Ya las culturas de la antigüedad crearon diferentes instrumentos para evitar, principalmente, los embarazos no deseados, que como sabemos, podían tener grandes implicaciones por los problemas de herencia de tierras o posesiones.

El primer condón femenino

El ejemplo más antiguo de un condón se ha encontrado en la isla griega de Creta, donde se sabe que las mujeres colocaban una vejiga de cabra dentro de la vagina, para que pudiera contener el semen. ¿Podríamos decir, entonces, que el primer condón de la historia fue un condón femenino? Según los relatos históricos, este instrumento se creó porque se decía que el semen del rey Minos contenía “serpientes y escorpiones”, y se buscaba de esta forma proteger la vida de sus parejas sexuales.

Condón masculino para prevenir enfermedades

Otro ejemplo de preservativo antiguo fue encontrado en la tumba del famoso faraón egipcio Tutankamón, elaborado con lino e intestino de animal, y el cual puede ser observado todavía en el Museo del Cairo. Se dice que este artilugio era utilizado, principalmente, para evitar enfermedades como la bilharziasis o la esquistosomiasis, que era provocada por un parásito que penetra a través de la piel y que era muy común en el norte de África, en la cuenca del Nilo. Los huevecillos de este parásito se expulsan en la orina, por lo que es común encontrarlos en los genitales de las personas infectadas.

Condones hechos de animales

Por último, los habitantes del imperio romano también se protegían mediante el uso de intestinos o vejigas de cabras u ovejas con las que fabricaban fundas para el pene, las cuales evitaban infecciones de transmisión sexual y también embarazos. A diferencia de los condones actuales, estos instrumentos eran utilizados varias veces.

Como puedes ver, la necesidad de protegerse de consecuencias sexuales no deseadas no es nada nuevo bajo el sol. Ahora que tenemos preservativos tan modernos a la mano, lo mejor es aprovecharlos y así disfrutar de la sexualidad con la tranquilidad que brinda la protección.

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