Desigualdades: la principal barrera para terminar con el sida

Desigualdades: la principal barrera para terminar con el sida

Apenas en junio pasado, los Estados miembros de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) firmaron una declaración conjunta para definir la estrategia que conduzca a un objetivo primordial: acabar con el sida para 2030.

El principal compromiso adquirido por los 193 países integrantes fue acabar con las desigualdades sociales y así lograr las condiciones necesarias para terminar con el sida para el año 2030. Entre las estrategias para lograrlo se encuentra, por ejemplo, el darle una mayor participación a la comunidad, es decir, que los servicios de prevención y atención del VIH sean dirigidos por las propias comunidades más afectadas.

Se trata de guiar al mundo hacia la terminación del sida, que es la enfermedad provocada por el VIH. Es decir, con todas las estrategias desarrolladas de aquí a 2030 se persigue el objetivo de que cada vez menos personas se infecten por el VIH, y que ninguna de ellas llegue a la etapa de sida.

En la misma línea y a un mes de haberse emitido la Declaración política fruto de aquella reunión, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (ONUSIDA) publicó su informe anual sobre el estado de la pandemia, haciendo eco del planteamiento con un título muy claro: Confrontando las desigualdades.

En este documento, además de reportar los avances que el mundo ha conseguido frente al VIH, ONUSIDA pone sobre la mesa las desigualdades sociales como factor fundamental que hace que el VIH impacte con más fuerza a unas comunidades que a otras.

La pobreza, la falta de acceso a la educación, la violencia de género, la discriminación y la criminalización de ciertas actividades (como las relaciones entre personas del mismo sexo, el trabajo sexual o el consumo de drogas) son las principales causas que están detrás del avance desigual del VIH.

Conoce más de esta declaración aquí 

La OMS también se actualiza

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) también se está ajustando a este nuevo enfoque y al mismo tiempo que ONUSIDA, presentó sus nuevas Guías consolidadas para la prevención y atención del VIH

Este documento debe servir como guía de las diversas instituciones de salud de todo el mundo para consultar las mejores estrategias para abordar la pandemia, que este 2021 cumple 40 años de haber aparecido.

Las nuevas Guías de la OMS dan una serie de recomendaciones basadas en la ciencia, que incluyen un enfoque de salud pública, de derechos humanos y de abordaje centrado en la persona. Esto implica que el usuario, ya sea de servicios de prevención o de atención del VIH, será lo más importante en toda la política pública.

Entre las nuevas recomendaciones se incluyen las estrategias más efectivas para promover las pruebas de detección, lo más nuevo sobre el uso de medicamentos antirretrovirales y el uso de tecnologías portátiles para el monitoreo de las personas bajo tratamiento.

En cuanto a las pruebas de detección del VIH, éstas implican un reto para hacerlas llegar a las personas que las necesitan, de manera que se pueda localizar a quienes viven con VIH y así canalizarlos a tratamiento

En esta siguiente etapa, la del tratamiento, un gran reto es facilitar lo más posible el seguimiento médico, y se ha observado que esto se logra con visitas menos frecuentes al hospital para que ese seguimiento no represente una carga para la persona.

Las Guías del a OMS también brindan orientación sobre cómo tratar la presencia de otras infecciones en personas con VIH, como la tuberculosis, que históricamente ha sido una enfermedad que ha afectado mucho a esta población, pero también presenta nuevos enfoques para tratar cáncer cervicouterino, leishmaniosis visceral y otras enfermedades que se suelen asociar con el VIH.

Objetivos globales para 2025

La Declaración política 2021 sobre el VIH/sida incluye una serie de objetivos a cumplirse en 2025, para que se pueda preparar el camino para acabar con el sida al 2030. Entre ellos están:

  • Terminar con las desigualdades.
  • Priorizar la prevención combinada (que los servicios estén disponibles para los grupos de población más afectados).
  • Reconocimiento de poblaciones clave: hombres que tienen sexo con hombres, personas que usan drogas inyectables, trabajadoras sexuales, personas transgénero y personas en prisión.
  • Metas 95-95-95: alcanzar 95% de personas con VIH detectadas (a través de las pruebas), 95% de ellas en tratamiento y 95% de personas en tratamiento con carga viral indetectable
  • Indetectable=intransmisible, es decir, remarcar que las personas con VIH pero con carga viral indetectable no pueden transmitir el virus.
  • Eliminación de las infecciones de VIH en niños y niñas (a través de la detección y tratamiento del 95% de las mujeres embarazadas).
  • Inversión en la respuesta al sida mediante la inversión de 29 mil millones de dólares anuales.
  • Asegurar la salud sexual y reproductiva.
  • Hacer accesibles los medicamentos, las vacunas y otras tecnologías de salud para el VIH y las enfermedades relacionadas con él.
  • Reconocimiento del liderazgo comunitario.

En AHF América Latina y el Caribe estamos comprometidos a lograr estos objetivos y que las personas conozcan su estatus de VIH y accedan a medicamento. Porque detectar el VIH a tiempo es vivir. Conoce nuestros servicios (pruebas gratis, condones, consejería y vinculación a tratamiento) ubica un centro en tu país y si tienes dudas, escríbenos por WhatsApp.