El mismo factor genético favorece el COVID grave y protege contra el VIH

Tina Gutiérrez
Tina Gutiérrez

Un estudio reciente identificó un factor genético que predispone a que una persona sufra un caso grave de COVID-19, pero a la vez le brindaría protección si la misma persona estuviera expuesta al VIH.

El investigador sueco Hugo Zeberg, quien publicó su trabajo en la revista científica PNAS, encontró que un segmento del cromosoma 3, una parte del ADN humano, regula la presencia de los receptores ubicados en las células inmunológicas, entre ellos el correceptor CCR5, que el VIH utiliza para anclarse a la célula e infectarla.

El antecedente

A finales de 2020, año en que estalló la pandemia de COVID-19, Zerberg y el genetista alemán Svante Pääbo lograron identificar que un segmento del cromosoma 3 está directamente relacionado con un riesgo mayor de desarrollar un caso grave de COVID-19.

En aquel artículo, publicado en la revista Nature, los científicos también revelaron que esa variación genética había sido heredada de los neandertales, y después de hallarla en 3,199 pacientes hospitalizados por COVID-19, concluyeron que éstos tenían más riesgo de hospitalización y de insuficiencia respiratoria cuando se infectaban con el SARS-CoV-2.

También llegaron a la conclusión de que esta variante genética había sido cada vez más frecuente en los humanos desde la última Edad de Hielo, y que hoy en día es “inusualmente común”. Por ello, Zerberg se preguntó si este factor podía servir para algo positivo, y no sólo para hacer más graves los casos de una enfermedad de reciente aparición como la COVID-19.

Protección contra el VIH

Desde hace tiempo se sabe que el correceptor CCR5 es necesario para que el VIH pueda anclarse e infectar a las células del sistema inmunológico. Cuando ese correceptor no existe en la superficie de dichas células, la infección no se concreta.

Durante años se ha dado seguimiento a cohortes de pacientes que tienen esta característica genética, principalmente en el norte de Europa y el sur de Asia, donde la variación es más común. Con base en los datos disponibles de esos estudios, Zerberg hizo un cálculo para saber cuán protectora es esta característica.

El científico revisó datos tres cohortes y encontró que varios correceptores, entre ellos el CCR5, estaban menos presentes en estos individuos, y logró calcular que aquellos pacientes que tenían el factor de riesgo para COVID-19 en el cromosoma 3 tenían también un 27% menos de riesgo de infectarse con el VIH.

Sin embargo, una duda queda por resolver. Ya que el VIH no apareció sino hasta finales del siglo XX, no puede ser la razón por la que la variación genética neandertal haya aumentado su frecuencia en los humanos. Hace falta más investigación para saber si brinda protección contra alguna otra enfermedad, mucho más antigua.

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