Two viruses at once: hepatitis B and HIV

Two viruses at once: hepatitis B and HIV

Cuando se detecta el VIH por primera vez, por lo regular se envía a la persona a hacerse pruebas de otras infecciones de transmisión sexual (ITS) para poder prescribirle los tratamientos adecuados y controlar el estado de salud de manera más completa.

Si vives con VIH y presentas otro (u otros) virus, a esto se le llama coinfección. Identificar y tratar las coinfecciones es importante porque hay dos tipos de virus actuando en el cuerpo, además de que los medicamentos pueden, a veces, interferir unos con otros, por lo que el personal médico debe planear cómo realizará el tratamiento.

Abecedario de las hepatitis

Una de las coinfecciones más frecuentes en personas con VIH son los virus de hepatitis, y hay que recordar que existen varios tipos de ellos. Por ejemplo, la hepatitis A es la más común en la población general, ya que se transmite por agua o alimentos contaminados y se suele curar sin necesidad de tratamiento, en un par de meses.

Por otro lado, la hepatitis C es un tipo de virus que se transmite mediante la sangre, como el VIH, pero a diferencia de éste, sobrevive por largo tiempo fuera del cuerpo humano. Esta es sólo una de las razones por la que los dentistas, tatuadores y manicuristas, entre otros profesionales, deben esterilizar cuidadosamente sus instrumentos, para evitar la transmisión del virus a través de ellos.

Pero es la hepatitis B la que comparte la vía de transmisión sexual con el VIH, ya que se encuentra en diversos fluidos corporales como el semen y los fluidos vaginales, además de la sangre (como en el caso de la hepatitis C). La hepatitis B puede curarse sin tratamiento, pero no siempre sucede

De hecho, las hepatitis B y C pueden causar una inflamación crónica del hígado, la cual no produce síntomas pero puede dañar ese órgano tanto que se desarrolle cáncer o se llegue a requerir un trasplante.

Cuidado con el cáncer

Vivir con VIH y tener hepatitis B puede favorecer la aparición de cáncer, pero no sólo en el hígado, sino también en otros órganos. Al menos eso fue lo que encontraron científicos del Colegio Universitario de Londres, que revisaron los datos de 17 mil 485 personas con VIH, a quienes han seguido durante 19 años. De ellas, 7.2% (mil 269 personas) tenían coinfección con hepatitis B.

Al analizar este grupo, descubrieron que las personas coinfectadas tenían una incidencia 23% mayor de cáncer no hepático. Y más aún, cuando observaron sólo al grupo que tenía una infección por hepatitis B activa (es decir, que el virus seguía replicándose), éste presentó una tasa 37% más alta de cánceres no hepáticos. Los tipos de cáncer más común fueron el anal, el de pulmón y el linfoma no Hodgkin.

Sin embargo, el equipo de investigación considera que debe investigarse más para poder afirmar que hay una relación entre la coinfección y una tasa más alta de algunos cánceres.

En todo caso, si vives con VIH debes poner atención a todos los aspectos de tu salud. La hepatitis B puede prevenirse con una vacuna, pero si ya la tienes, es importante que platiques con tu médico sobre cuál es la mejor forma de manejarla.

Si aún no estás en tratamiento antirretroviral o quieres retomarlo, en AHF América Latina y el Caribe podemos ayudarte. Acércate a nuestros servicios en tu país o escríbenos por Whatsapp.