Infecciones sexuales por bacterias: daño a largo plazo

Infecciones sexuales por bacterias: daño a largo plazo

Si hablamos de infecciones de transmisión sexual, las causadas por virus son las que suenan más preocupantes. VIH, virus del papiloma humano o sífilis son los peores nombres que nadie quisiera ver en sus resultados clínicos. Sin embargo, no son los únicos microorganismos que se pueden transmitir de una persona a otra a través de las relaciones sexuales desprotegidas.

Bacterias y antibióticos 

Por otro lado, si pensamos en bacterias, tal vez nos tranquiliza la idea de que con esos viejos aliados, los antibióticos, todo estará bien. En parte es cierto: las infecciones causadas por bacterias pueden controlarse con antibióticos, el problema es que muchas veces, las personas no les dan la importancia que ameritan y pueden no actuar para detenerlas.

Esta falta de atención puede deberse a que ciertas infecciones bacterianas no causan síntomas “aparatosos” y con frecuencia pueden ser pasajeros. La clamidia, por ejemplo, no siempre causa síntomas y cuando los provoca, éstos suelen ser pasajeros y poco específicos, como dolor al orinar o dolor en la parte baja del abdomen. Quizás la persona no relacione estos síntomas con la consecuencia de una relación sexual sin condón, por lo que no creerá necesaria una consulta médica.

Aunque se vayan los síntomas

Sin embargo, aunque los síntomas se vayan, la clamidia no se irá. Si bien la infección puede presentarse en hombres y mujeres, en el caso de ellas se instalará ya sea en el cuello del útero o en el propio útero, las trompas de Falopio o hasta los ovarios. 

Con el paso del tiempo, las bacterias pueden generar problemas severos, como la enfermedad pélvica inflamatoria, que también puede ser causada por la gonorrea y la vaginosis bacteriana.

Entre los síntomas de la enfermedad pélvica inflamatoria se encuentran menstruaciones abundantes y dolorosas, dolor abdominal, cansancio, fiebre, flujo vaginal con mal olor y dolor durante las relaciones sexuales. Y si la enfermedad no se trata, puede producir problemas como infertilidad, dolor crónico en la parte baja del abdomen y embarazo ectópico (aquel que se instala en las trompas de Falopio en lugar de en el útero).

La mejor solución 

Para evitar tener la enfermedad pélvica inflamatoria puedes adoptar dos medidas. La primera es usar condón en todas tus relaciones sexuales, para evitar contraer infecciones. La segunda (y no son excluyentes) es hacerse pruebas periódicas para detectar infecciones de transmisión sexual, así podrás saber tu estado de salud en ese aspecto y comenzar tratamiento en caso de que lo necesites.

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