La soledad como una enfermedad

La soledad como una enfermedad

El VIH sigue siendo una condición de salud que puede traer consigo una fuerte carga de estigma. El miedo a enfrentar las consecuencias de estos prejuicios lleva a muchas personas que se enteran de que viven con VIH a mantenerlo en secreto, así como a aislarse cada vez más, preocupadas por que no se sepa su diagnóstico.

Sin embargo, la soledad, ya sea física o percibida, es un factor que puede tener un efecto negativo importante en la calidad de vida y en la condición de salud de quienes la padecen. Para el caso de las personas con VIH, se han llevado a cabo estudios que buscaban identificar las consecuencias de la soledad.

Es más común de lo que se piensa

Un grupo de investigadores de Canadá encuestó a más de 800 personas con VIH, y encontraron que un problema de salud común a ellas es el alto nivel de soledad en quienes son más jóvenes y tienen problemas de movilidad, entre otros factores.

En general, la probabilidad de padecer soledad es mayor en las personas que viven con enfermedades crónicas que en el resto de la población. Además, algunos estudios sobre el fenómeno de la vida solitaria en personas sin el VIH encontraron que esa situación puede relacionarse con una peor salud mental y un peor desempeño cognitivo, lo cual empeora la calidad de vida, reportó el Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH (gTt-VIH).

Graves consecuencias

En otros estudios, realizados en personas que viven con la infección, se ha observado que hasta 10% de ellas presentan soledad persistente y que el 26% podrían tener un mayor riesgo de morir en los siete años siguientes a su diagnóstico.

Rompiendo paradigmas 

En el estudio canadiense, se halló un dato no esperado: las personas que dijeron no estar casi nunca solas eran mayores en edad que las que sí lo estaban, lo cual contrasta con la población general, que se siente más sola conforme envejece.

Además, el equipo de investigación encontró que, al evaluar la memoria y la habilidad de mantener un pensamiento claro, las personas con menor nivel de soledad obtuvieron mejores resultados que quienes se sentían más solos.

Esto nos recuerda que, si bien el recibir un diagnóstico de VIH es complicado, sobrellevar el proceso solo o sola puede aumentar el grado de dificultad. Si crees que no cuentas con una red de apoyo (familia, amigos) suficientemente cercana, siempre puedes buscar grupos de apoyo de otras personas con VIH, que entienden la situación y te podrán guiar en el camino.En AHF Latam y Caribe contamos con grupos de apoyo y consejería en la mayoría de nuestros centros. Visita nuestra sección de servicios y escribe por WhatsApp para saber más.