Manifiesto G20

Manifiesto G20

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COVID-19 representa una amenaza existencial para la estabilidad, la salud y el desarrollo globales. Esta no es una exageración, pero un hecho reflejado en cifras alarmantes: más de 4 millones de personas muertas y contando, casi 200 millones de infectados y 6.6 mil millones que aún no están completamente vacunados contra COVID-19. La pandemia borró al menos un estimado de $4 billones en producción económica solo en 2020, hundiendo miles de millones más la gente en la pobreza. En medio de una profunda crisis global que exige unidad y liderazgo, el mundo está dividido más que nunca.

La próxima cumbre del G20 en Roma, Italia, a fines de octubre de 2021, es una oportunidad para que los líderes de las 20 economías más grandes finalmente cambien el curso de la pandemia y pongan al mundo en el camino de la recuperación. Deben comprometerse inequívocamente a hacer todo lo que esté a su alcance para Vacunar Nuestro Mundo. No hay más tiempo para sopesar los pros y los contras políticos de suspender las patentes de vacunas, exigir transferencias de tecnología para expandir la producción de vacunas y donar miles de millones de dólares para una respuesta global sólida y sostenida a la pandemia. Esta es una cuestión de supervivencia.

Como defensores, madres, padres, hijos, abuelos, seres queridos, ciudadanos preocupados del mundo, y como sus electores y contribuyentes, les pedimos que tomen las siguientes acciones en los 100 días previos a la cumbre del G20 en Roma.

1

Apoyar las exenciones de patentes sobre las vacunas COVID-19 y la transferencia de tecnología a los países en desarrollo para aumentar la producción de vacunas y Vacunar Our World.  

2

Aumentar el acceso a la tecnología de secuenciación genómica para que todos los países puedan monitorear eficazmente la aparición y propagación de nuevas variantes del SARS-CoV-2. 

3

Recaudar USD $100 mil millones, lo suficiente para asegurar dosis suficientes para Vacunar Nuestro Mundo ahora.

4

Comprometerse con la cooperación global como la única forma de abordar las pandemias: ningún país está seguro hasta que todos los países estén protegidos. 

5

Exigir el 100% de transparencia entre los países: el intercambio de toda la información y datos relacionados con la salud pública mundial es esencial para hacer frente a ésta y futuras pandemias.  

6

Ampliar el mandato del Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria para establecerlo como el principal mecanismo de financiación para combatir las pandemias actuales y futuras.

7

Redactar una nueva Convención de Salud Pública Global que sirva como el sistema de gobernanza de la salud mundial que pueda responder rápidamente a futuros brotes y pandemias para garantizar la Seguridad de Mundial.

Teniendo en cuenta la crisis actual, nuestra propuesta exige que se rediseñe toda la arquitectura de salud pública mundial, en lugar de simplemente volver a crear otra organización como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta transformación debe estar guiada por tres principios fundamentales: transparencia, rendición de cuentas y cooperación. Debería promulgarse en forma de una nueva Convención de Salud Pública Global para las necesidades del siglo XXI, como se describe en el estudio reciente de la revista The Lancet Public Health.

La Convención de Salud Pública Mundial debe servir como base para una arquitectura de salud mundial equitativa y receptiva que sea capaz de brindar rápidamente resultados que salvan vidas durante los brotes y las emergencias sanitarias internacionales. Debe estar imbuido por un mandato sólido que influya en las decisiones correctas para superar problemas como el acaparamiento y las desigualdades en el acceso a vacunas y medicamentos, y la renuencia de algunos países a compartir datos epidemiológicos de manera transparente, oportuna y creíble para el beneficio y la seguridad sanitaria de todas las naciones.

La falta de solidaridad mundial al compartir las vacunas que pueden protegernos a todos es incomprensible. Como si la preocupación altruista por nuestros vecinos no fuera una razón suficiente, incluso el interés propio parece incapaz de convencer a los países ricos de que dejen de acumular vacunas para prevenir la transmisión del virus en todo el mundo antes de que inevitablemente regrese a sus propias fronteras.

Que los pocos países afortunados con vacunas no se engañen con una falsa sensación de seguridad: compartimos un mundo interconectado y un destino. Si las naciones individuales y sus líderes eligen renunciar al interés propio y al tribalismo para salvar a la humanidad, es una decisión que deben tomar hoy. ¡Hacemos un llamado al G20 para que haga lo correcto!