Pendientes en la salud sexual de América Latina y el Caribe

Pendientes en la salud sexual de América Latina y el Caribe

En 2010, la Asociación Mundial para la Salud Sexual proclamó el 4 de septiembre como el Día Mundial de la Salud Sexual como una invitación a promover este aspecto de la salud, además del bienestar y los derechos de todas las personas.

Pero ¿qué es la salud sexual? Para la Organización Mundial de la Salud, este concepto no se enfoca solamente en la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad, sino que es “un estado de bienestar físico, mental y social en relación con la sexualidad”.

Esto requiere de “un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y de las relaciones sexuales” que permita tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coacción, discriminación y violencia.

Organismos como estos han hecho un llamado a los países para garantizar, mediante leyes y otras estrategias, los derechos sexuales de todas las personas, es decir, algunos de los derechos humanos aplicables específicamente a la sexualidad, por ejemplo, el derecho a la igualdad y no discriminación, el derecho a la privacidad, el derecho al grado máximo de salud, el derecho a la información y la educación, el derecho a la libertad de expresión, entre otros.

Dificultades de acceso

Entre los principales obstáculos para acceder a los derechos sexuales están las desigualdades sociales. El Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en América Latina y el Caribe informa que las poblaciones más excluidas, como las personas más pobres, las que viven en áreas rurales, los pueblos indígenas y afrodescendientes, las personas migrantes indocumentadas, las personas de la diversidad sexual (lesbianas, gays, lesbianas, bisexuales, trans o intersexuales, conocidas con las siglas LGBTI) y las personas adolescentes y jóvenes son las que más viven esas desigualdades.

Por otro lado, este organismo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) registra una demanda insatisfecha de métodos anticonceptivos de 10% para América Latina y 17% para el Caribe. Esto significa que, de las mujeres de 15 a 49 años que están unidas en pareja, esos porcentajes no tienen acceso a anticonceptivos, aunque desean usarlos.

El UNFPA identifica algunos desafíos para los servicios de salud reproductiva, como las barreras geográficas y de calidad. Además, en algunos países hay problemas legales para poder acceder a estos servicios, lo cual afecta el uso de métodos anticonceptivos, la disponibilidad de la anticoncepción de emergencia, el acceso a una interrupción legal del embarazo o el cuidado después de un aborto. Estos últimos problemas los enfrentan, en especial, las y los adolescentes.

Adolescentes y jóvenes, expuestos a riesgos

La población adolescente y joven de América Latina y el Caribe se estima entre 24 y 30% del total de habitantes de la región, según la fuente que se consulte.

Según el portal de la OEA, en algunos países de Centroamérica, aproximadamente la mitad de las mujeres de entre 15 y 24 años comenzaron sus relaciones sexuales a los 15 años de edad, y la proporción es mayor en las zonas rurales y con menor educación.

Por otro lado, aunque 90% de la gente joven en América Latina y el Caribe conoce al menos un método anticonceptivo, entre 48 y 53% de quienes ya tienen relaciones sexuales nunca usaron uno, y entre aquellos que sí lo utilizaron, el 40% no lo hacía con regularidad.

Al hablar de embarazo adolescente, se observa que la mitad de los países de la región tienen tasas de embarazo de más de 72 por cada mil mujeres de 15 a 19 años de edad, y se estima que 40% de estos embarazos no son planeados. Cabe recordar que las adolescentes embarazadas corren más riesgos de salud que las mujeres adultas, tienen menos posibilidades de continuar sus estudios y sus hijos sufren más problemas de salud.

Además, en América Latina y el Caribe, el 45% de las muertes causadas por abortos inseguros se registra en mujeres menores a 24 años.

En cuanto a las infecciones de transmisión sexual a las que están expuestos los jóvenes, la OEA informa que, anualmente, uno de cada 20 adolescentes contrae alguna, siendo las principales la clamidia, la gonorrea, la sífilis y la tricomoniasis. 

Si se considera solamente al VIH/sida, en 2014 era la quinta causa de muerte en personas de 10 a 19 años de edad, según datos del diagnóstico “Estándares de calidad: Servicios de salud sexual y reproductiva para adolescentes en América Latina y el Caribe”, elaborado por el UNFPA.

Obstáculos a vencer

El mismo reporte del UNFPA menciona un cálculo hecho por la División de Población de Naciones Unidas, que predice que la tasa de fecundidad entre adolescentes de Latinoamérica probablemente sea la más alta del mundo, y que se mantendrá prácticamente estable durante las próximas décadas (entre los años 2020 y 2100).

Ya que estas proyecciones están basadas en las tendencias de fecundidad adolescente en la región en los últimos 30 años, el UNFPA considera que para poder eliminar las barreras que impiden el acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva a los adolescentes es necesario adaptar los servicios a las necesidades de esta población.

Para evaluar la calidad de los servicios de salud sexual y reproductiva, la OMS lanzó, en 2014, 8 estándares de calidad que son los parámetros para medir si la atención en salud es la adecuada para los adolescentes. Estos estándares pueden resumirse en:

  1. Las y los adolescentes están bien informados sobre su salud y saben dónde y cuándo obtener servicios de salud.
  2. Los padres, tutores y otros adultos reconocen el valor de los servicios de salud para adolescentes, y apoyan su utilización.
  3. El centro de salud ofrece un paquete de servicios (información, asesoría, diagnóstico y tratamiento).
  4. El personal de salud es competente para brindar los servicios, además de que respeta y protege los derechos de los adolescentes a la información, la privacidad y la confidencialidad.
  5. El centro de salud tiene un ambiente amigable, privado y confidencial, y cuenta con la tecnología y medicamentos necesarios.
  6. El centro de salud brinda servicios de calidad sin importar la condición económica, edad, sexo, estado civil, nivel educativo, origen étnico, orientación sexual u otras características de los adolescentes.
  7. El centro de salud recopila y analiza datos sobre las y los usuarios de los servicios, desglosados por sexo y edad, para mejorar lo que se requiera.
  8. La población adolescente se involucra en la planificación y evaluación de los servicios de salud, así como en las decisiones sobre su propio cuidado.

Sin embargo, la investigación del UNFPA encontró que, por ejemplo, los recursos financieros para alcanzar esos estándares de calidad no están asegurados en muchos países de la región.

Otro reto muy importante es adecuar los horarios de los centros de salud para que todos los y las adolescentes puedan acudir, reducir el tiempo de espera y tener disponible el material educativo necesario.

En general, el UNFPA reportó que casi en todos los países de la región se cuenta con algunos de los estándares de calidad, señalados en papel en los programas nacionales. Sin embargo, en la práctica todavía hay brechas importantes en el acceso y la calidad de los servicios, en especial para los grupos más vulnerables.

La voluntad política, la inversión de recursos y la capacitación integral del personal de salud parecen ser los pendientes fundamentales para brindar servicios óptimos de salud sexual y reproductiva para estas poblaciones.

No importa tu edad, en AHF América Latina y el Caribe trabajamos para mejorar tu salud sexual. Acércate a nuestros servicios como pruebas gratuitas de VIH y entrega de condones sin costo. Localiza el centro más cercano en tu país.