Tengo VIH, ¿a quién debería decirle?

Recibir un diagnóstico de VIH es un momento que, en definitiva, cambia la vida. Aun cuando la infección por este virus es perfectamente controlable con medicamentos, el conocer la noticia de que tienes una enfermedad crónica siempre es impactante, y muchas veces necesitas algunos días para digerir la situación.

Una vez que logras procesar la información y hacerte a la idea de que es la nueva realidad en la que vas a vivir, te encuentras con que tienes que tomar una decisión respecto a un siguiente paso: ¿a quién debo (o quiero) decirle sobre mi diagnóstico?

¿Decirte o no decirte? Esa es la cuestión

No podemos negar que, a pesar de que hay cada vez más información disponible sobre la infección por VIH, existen también muchos prejuicios sobre lo que es y no es. Esto puede afectar la forma en la que tus seres queridos respondan a la noticia de que tienes la infección.

Entonces, la decisión de compartir o no tu diagnóstico es solamente tuya. Es una información de salud que es privada y ningún miembro del personal de salud debería entregársela a otra persona que no seas tú, por muy cercana que esta sea.

Lo siguiente que hay que considerar es para qué querrías compartir tu diagnóstico con ciertas personas. Por ejemplo, si tienes una pareja estable, es probable que quieras hablar con él o ella al respecto para que también se haga una prueba y así aseguren que ambos van a tener la atención médica necesaria.

Familia y amigos

El resto de tus círculos cercanos, como tu familia inmediata, tu familia extendida, tus amigos o compañeros de trabajo, representan una serie de decisiones individuales que tomar. Es muy posible que necesites sentir su apoyo y su amor, pero toma en cuenta que cada persona puede reaccionar de forma diferente; aunque te quieran mucho, pueden tener una sensación inicial de miedo o de negación, igual que probablemente te pasó a ti al recibir el diagnóstico. 

Si a esto le sumas que podrían surgir cuestionamientos sobre tu vida sexual o tu consumo de sustancias, la conversación se puede tornar todavía más tensa. Primero que todo, es importante que te sientas preparado o preparada para afrontar esas preguntas, y que sepas hasta dónde quieres dar explicaciones también sobre estos aspectos de tu vida privada.

Buscar ayuda está bien

Es conveniente que revises tus círculos sociales e identifiques a aquellas personas con quienes sientas que puedes contar para abrir primero tu diagnóstico (y tener en mente que el que tú creas que puedes confiar no garantiza un buen resultado ante esta situación). Si por cualquier razón es demasiado el miedo de decírselo a tus seres queridos, siempre puedes buscar algún grupo de autoapoyo a donde asisten otras personas con VIH y ahí encontrarás el respaldo de quienes ya tienen experiencia en el proceso. 

Lo importante es que sepas que este camino, el de vivir con VIH, no tiene por qué ser solitario. Ya sea con tus seres queridos o al lado de extraños que se convertirán en seres queridos, buscando un poco de ayuda podrás encontrar el apoyo y acompañamiento que te hará más ligera la carga de lo que emocionalmente implica saberse positivo.
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