¿Tienes VIH? Tips para generar apego aun sin amamantar a tu bebé

¿Tienes VIH? Tips para generar apego aun sin amamantar a tu bebé

Alimentar a un bebé con leche materna es la recomendación generalizada, pues se habla siempre de los beneficios que aporta esta práctica, no sólo en cuanto a nutrición sino también en la relación de cercanía que se crea entre madre e hijo.

Sin embargo, hay diversas razones por las que una mujer decide no amamantar o se ve impedida de hacerlo, y una de ellas es el hecho de vivir con VIH

Se ha detectado que el virus está presente en la leche materna, y aunque no se ha investigado extensamente la transmisión del virus por esta vía, se ha preferido vetar la lactancia en mujeres con VIH para eliminar ese riesgo.

Pero el no amamantar no significa que no se pueda crear una relación cercana, amorosa y de apego con un bebé. En el caso de la infección por VIH, evitar la lactancia es también un acto de amor al tratar de proteger a ese bebé de un posible riesgo.

Si esta es tu situación, debes saber que existen técnicas muy útiles para generar ese vínculo que buscas y disfrutar de los momentos de alimentación con tu pequeño. Aquí te presentamos algunos tips, avalados por el sitio web HIVE, con el que la Universidad de California en San Francisco difunde información sobre salud sexual y reproductiva.

Aun puedes darle a tu bebé leche materna, sólo que no sería la tuya. Si tienes acceso a un banco de leche materna en tu localidad, ahí pueden abastecerte de leche donada y pasteurizada para dar a tu bebé a través de un biberón.

Si la leche materna de un banco no es una opción viable, entonces charla con tu equipo médico sobre la fórmula láctea que más le conviene a tu hijo o hija.

Generar un vínculo o lazo con tu bebé significa crear una conexión emocional. Esto te ayudará a ti a sentirte conectada y al bebé a sentirse seguro. Dicha conexión no depende de la lactancia, esa es sólo una de las formas de generarla. 

Procura un contacto piel con piel mientras lo alimentas. Quítale la ropa del torso, descubre tu pecho y coloca al bebé sobre el área, tapándolo con una manta. Mientras lo alimentas con el biberón, míralo a los ojos. Alimentar al bebé en estas condiciones facilita que se mantenga caliente con el calor de tu cuerpo, que los latidos de su corazón se mantengan estables, que permanezca más calmado (llora menos) y que sienta más cariño en una postura tan cercana.

El hecho de cohabitar pudiera parecer obvio, pero no lo es. La cohabitación se refiere a que la mamá y el bebé estén en la misma habitación, y empieza desde el momento del nacimiento. Estar con tu bebé todo el tiempo desde sus primeras horas y días de vida establece un vínculo, ya que ayuda a que comiences a conocer e interpretar las señales de tu bebé.

Abraza a tu bebé de forma cercana. Mantenlo cerca de tu cuerpo el mayor tiempo posible, de manera que pueda conocer tu olor e identifique tu voz de cuando antes estuvo creciendo dentro de tu cuerpo.

Pasa más tiempo jugando y riendo con tu bebé. Esta interacción los hará compartir momentos agradables y aprenderán uno del otro.

Distintas formas de cuidar

Muchas mujeres con VIH de verdad desean esos momentos de alimentar y crear una conexión con sus hijos, y tener que evitar la lactancia puede representarles una decepción. Sin embargo, con estas ideas podrás procurar los mismos sentimientos sin preocuparte por la transmisión del VIH.

Y recuerda que si ya recibiste un diagnóstico de VIH y todavía no comienzas tu tratamiento, o si lo suspendiste y quieres retomarlo, en AHF América Latina y el Caribe podemos ayudarte. Localiza nuestras oficinas más cercanas a ti, estamos en 11 países de la región.