Vinculación efectiva a los servicios de atención del VIH, paso crucial para la retención

Vinculación efectiva a los servicios de atención del VIH, paso crucial para la retención

Cuando una persona recibe un resultado reactivo en su prueba de detección del VIH, debería comenzar a recorrer un camino que la lleve a un buen estado de salud y una buena calidad de vida. El primer paso, y uno de los más importantes en esta etapa, es iniciar el tratamiento antirretroviral.

Una vinculación efectiva a los servicios de atención del VIH, debe ser guiada por personas capacitadas y con un perfil adecuado que brinden el apoyo e información que contribuya al empoderamiento de las personas con un diagnóstico reciente de VIH. La forma como se entrega de un resultado VIH positivo, a una persona de reciente diagnóstico, es otra pieza clave, se requiere de una consejería post-prueba que oriente, aclare todas las dudas y sea esperanzadora, seguida de una vinculación efectiva. Estos dos pasos puede significar que en un futuro esa persona tenga un mejor apego a su tratamiento, sea menos proclive al  abandono y, como consecuencia, tenga un mejor estado de salud. 

Sin embargo, hay diferentes obstáculos que dificultan ese paso, ya que no siempre se tiene clara la información de a dónde acudir o qué proceso seguir para recibir atención en una institución de salud.

Es por esto que el proceso de la vinculación a los servicios de atención es tan importante, ya que es la puerta de entrada de la persona recién diagnosticada a una atención integral de su salud y del camino para aprender a vivir con VIH.

Lanzando aviones de papel

Después de los primeros años en que las personas tuvieron más acceso a las pruebas rápidas de VIH, la vinculación a los servicios de atención “fue como el eslabón perdido” en la cadena de atención del VIH, recuerda la doctora Patricia Campos, jefa del buró de AHF América Latina y el Caribe.

Referir no es lo mismo que vincular, en esos años,  lo más que se hacía era proporcionar a las personas con un diagnóstico reciente de VIH, los datos del servicio para que la persona solicitara atención para el VIH. “Nosotros en AHF,  lo que hacíamos era entregar un formato de referencia,  donde decía a dónde podía ir, en qué horarios, teléfonos, con qué persona, etcétera”, comenta en entrevista. “Pero al poco tiempo nos dimos cuenta de que referir era como hacer un avioncito de papel y aventarlo al aire. No teníamos ninguna certeza de que las personas estuvieran llegando al servicio, que hubieran logrado superar las barreras institucionales y personales para finalmente conseguir su tratamiento”.

Las barreras personales pueden ser el miedo, vergüenza, autoestigma, dificultades económicas, de transporte, acceso a los servicios de salud, discapacidades, etc.,  mientras que las barreras institucionales  puede ir desde las actitudes del personal del salud, el estigma y discriminación institucionalizados, hasta la compleja burocracia que en muchos países, puede retrasar o definitivamente disuadir a las personas de buscar atención e iniciar su tratamiento.

El modelo de AHF

Para afrontar este reto, AHF Latinoamérica y el Caribe retomó las bases del programa de vinculación a servicios que ya se desarrollaba en AHF Estados Unidos, y lo adaptó a las necesidades de cada país de la región. Esto fue necesario porque cada país tiene sistemas de salud distintos, algunos son segmentados, otros unificados, por lo tanto es necesario que el vinculador conozca muy bien los requisitos y trámites según el país y la institución para que la persona recién diagnosticada con VIH, reciba atención y su tratamiento de forma expedita.

En AHF,  el servicio de vinculación, se ofrece a todos las personas que se realizan una prueba rápida de VIH y que tuvieron un resultado reactivo durante el proceso de post consejería.  En ese momento, si la persona acepta recibir el servicio, se pone en contacto con el o la vinculador(a) quién a partir de ese momento tiene como responsabilidad facilitar y agilizar la integración del nuevo paciente a los servicios de atención, con la apertura de su expediente médico y el inicio del tratamiento antirretroviral (ARV). Se le explica a qué institución de salud puede acudir, que se le dará apoyo personal para realizar el trámite de ingreso y también se le acompañará a sus dos primeras consultas médicas. El objetivo de AHF, es que la persona inicie el tratamiento ARV en un plazo no mayor a 14 días después de su prueba de detección.

Pero este trabajo tiene muchos detalles que atender. Primero, la persona usuaria debe aceptar por escrito recibir el servicio, pues AHF cuida en todo momento la confidencialidad. Después, se le presenta con un vinculador o vinculadora, si en ese momento no hay ninguno disponible, se le pide un dato de contacto para localizarle a la brevedad.

A partir de establecer el contacto (vía telefónica o por correo electrónico), el personal de vinculación, establece una cita y se asegura de que la persona pueda iniciar el proceso y se mantenga en comunicación (por ejemplo, ofreciendo recargas de teléfono celular o entregando tarjetas de transporte público). Así, la o el vinculador revisará junto con el usuario los trámites y requisitos para ingresar a la institución de salud que le corresponda, y lo acompañará físicamente (siempre que la situación sanitaria actual lo permita) de lo contrario el acompañamiento se hace de forma no presencial, hasta que se complete la vinculación. 

“El objetivo de la vinculación efectiva es reducir (a un máximo de 14 días) el tiempo entre la entrega de un resultado reactivo  y el inicio del tratamiento”, comenta Patricia Campos. Desafortunadamente en algunos países y/o clínicas este lapso es extremadamente largo, pudiendo ser de entre 6 y 8 meses. “En esos 6 u 8 meses las personas tal vez  abandonan el proceso de vinculación,  se dan por vencidas, se desaniman, o en el peor de los casos fallecen, antes de lograr su incorporación a los servicios de atención, porque entre la burocracia y el tortuguismo, parecería que todo está hecho para eso, para desanimar a la gente”.

Vinculación a servicios, ¿para qué?

El que alguien con resultado reactivo dé el siguiente paso para comenzar su atención es un momento crucial, y para conseguirlo es importante lograr comunicar lo importante que es el inicio temprano del tratamiento en la infección por VIH.

“Es lo mismo que la entrega de un resultado reactivo bien hecha o mal hecha. Es decir, cuando el resultado reactivo se entrega con mensajes esperanzadores, basado en información objetiva, veraz, científica, no valorativa y abriéndole un abanico de opciones a las personas, entonces tiene mejor impacto en su vida que cuando lo hacemos de una manera incorrecta, o sea, todo lo opuesto: con juicios de valor, dramáticamente, cerrando las oportunidades o las esperanzas, etcétera”, reflexiona la especialista médica.

Esto también significa que “cuando hacemos un buen proceso de vinculación, estamos adelantando mucho a tener una persona bien adherida a su tratamiento”, enfatiza.

El gran reto de la burocracia

En la experiencia de AHF, los obstáculos que puede enfrentar una persona al buscar atención para el VIH son diversos. Algunas veces hay desabasto de medicamentos, otras, saturación de los servicios de salud, y otras más puede ser la actitud estigmatizante y discriminatoria del personal de salud, que aún hoy en día persiste.

Además, algunos procesos internos de las instituciones “son arcaicos y han seguido así porque nadie quiere mover el status quo para no incomodarse”, observa Campos. Y es ahí donde AHF juega un papel importante: no sólo da acompañamiento cercano a las personas sino también se ocupa de señalar cómo las cosas se pueden hacer mejor, “el enfoque de calidad, centrado en las necesidades del usuario, no en las necesidades del personal de salud o de la institución”.

Para esta tarea, la fundación colabora con diversas clínicas en la región, donde mantiene reuniones periódicas con los equipos de salud y con las autoridades para entregarles la retroalimentación que recolecta de sus usuarios. A partir de ahí se establecen planes de acción con responsabilidades por ambas partes, y se les da seguimiento, siempre a partir de equipos locales.

Retención al tratamiento antirretroviral, un desafío de largo plazo. 

El éxito del tratamiento antirretroviral, cuyo objetivo es controlar la infección por el  VIH, depende de apegarse a él lo mejor posible. Por tanto,  la retención es otra de las piezas clave en el continuo de la atención integral, donde las personas requieren soporte. Estamos hablando de una enfermedad crónica, en donde el tratamiento es de por vida y no se debe suspender.  Después de que una persona pasó por una prueba de detección, el proceso de vinculación a la atención, y está recibiendo su tratamiento ARV, existe el riesgo de que pueda llegar a abandonarlo. Por esto, AHF y AHF América Latina y el Caribe,  trabajan ya en nuevas estrategias para apoyar este importante aspecto, dado que no son pocas las personas que abandonan su  tratamiento por diversas razones, que pueden ser desde personales, como depresión, consumo de sustancias adictivas, sentirse bien y creer que pueden suspender su tratamiento, creencias religiosas, o razones estructurales como la falta de empleo, recursos económicos, dificultades de acceso a las clínicas por distancia o transporte, etc. 

En este sentido, echó a andar un programa piloto llamado Iniciativa para Optimizar la Retención (ORI, por sus siglas en inglés), que implica entre otras actividades, formar en cada clínica equipos del personal de salud, que puedan revisar casos en riesgo de abandono del tratamiento, o de usuarios que acaban de ser recuperados a su tratamiento. “Queremos ir formando esta cultura para humanizar un poco más la atención y centrarnos en las necesidades de los usuarios”, comenta la doctora Campos.

La iniciativa ORI,  también incluye la formación de grupos de crecimiento de usuarios, al inicio monitoreados por el personal de salud, pero que después puedan ser monitoreados por otros usuarios. “El objetivo de estos grupos es educar a los integrantes sobre la infección por VIH y la importancia de mantenerse apegados a su tratamiento,   muchos de los temas surgirán de las mismas necesidades del grupo”.

Si quieres hacerte una prueba de VIH o si ya tienes un resultado reactivo y no sabes dónde solicitar atención, podemos apoyarte. Contáctanos en la oficina más cercana en tu país o escríbenos por Whatsapp.