Estimulación oral: cuida dónde pones tu boca

Estimulación oral: cuida dónde pones tu boca

Humedad, calor, suavidad, succión. La boca es un órgano altamente erotizante, por lo que no es extraño que la estimulación oral sea una práctica tan popular. Sin embargo, ¿te has puesto a reflexionar acerca de dónde pones tu boca?

Disfruta con precaución

Es verdad: si quisiéramos que las relaciones sexuales fueran totalmente seguras, tendríamos que llevarlas a cabo con un traje de astronauta y poca gente estaría dispuesta a hacerlo.

Pero también es cierto que a veces el deseo sexual nos hace perder de vista detalles muy importantes. Y es que, según el área del cuerpo de tu pareja donde decidas usar tu boca, podría haber algunos riesgos para tu salud.

Aclaramos que las enfermedades que mencionamos no son exclusivas del contacto con la boca, pero sí es posible adquirirlas de esta forma.

  • Boca: Los besos en la boca son una de las más frecuentes expresiones de amor y deseo. No es por arruinar la fiesta, pero toma en cuenta que algunas enfermedades se transmiten por la saliva, así que los besos te exponen a ellas. Además de afecciones como la gripa, la varicela o las paperas, los besos pueden traerte el virus del herpes labial, el cual no tiene cura, pero se puede controlar con medicamentos.

Y existe otra infección conocida como “la enfermedad del beso”. Se trata de la mononucleosis, que es producida por el virus de Epstein-Barr y que causa fatiga, fiebre, sarpullido e inflamación de las amígdalas, entre otros síntomas. Por fortuna, esta infección se cura por sí sola al cabo de un tiempo.

  • Manos: Algunas personas consideran erótico lamer las manos o los dedos de su pareja. Pero, ¿has pensado la cantidad de microorganismos que puedes encontrar ahí? Unas manos sin asear, o más aún, unas uñas sucias pueden albergar todo tipo de gérmenes, desde bacterias provenientes de superficies de uso común hasta huevecillos minúsculos de parásitos intestinales.

No te alarmes, la solución es muy fácil y la hemos estado poniendo en práctica estos últimos años: lavarse las manos durante al menos 30 segundos, incluyendo el dorso, los rincones bajo las uñas y entre los dedos.

  • Genitales: Esta zona del cuerpo es la primera que viene a la mente al hablar de estimulación oral. Quizás sepas más sobre los riesgos de poner tu boca en los genitales de tu pareja, pero demos un repaso: sífilis, gonorrea, herpes genital, candidiasis, clamidia, virus del papiloma humano… Todas estas se consideran específicamente infecciones de transmisión sexual (ITS), y para evitarlas tienes un aliado confiable: el látex. Si vas a estimular un pene, coloca un condón externo, mientras que si vas a estimular una vulva, puedes hacer una barrera cortando el condón a lo largo y formando un rectángulo sobre el que podrás seguir con tu actividad sexual.
  • Ano: Esta parte está bien integrada en la actividad sexual de muchas personas. Estimularla de forma oral es sólo una de las prácticas que se realizan ahí, pero por obvias razones hay que tener ciertos cuidados para evitar enfermedades. En esa zona se pueden adquirir, por un lado, ITS como la mayoría de las mencionadas arriba, y por otro, gérmenes como las bacterias (por ejemplo, la salmonella), amibas y virus como los de las hepatitis A y B.

Pero tal como otras partes del cuerpo, la higiene con agua y jabón puede minimizar estos riesgos, y si a esto le sumas la utilización de una barrera de látex como la que puedes elaborar a partir de un condón, no tendrás mayor razón para preocuparte.

¿Y el VIH?

En general, la boca no es una vía de entrada (ni salida) de este virus. Si, en condiciones normales, una persona estimula con la boca los genitales o ano de su pareja, o si la besa en la boca por largo tiempo, no es probable que adquiera o transmita el VIH. Aun cuando llegara a tragar los fluidos sexuales de esa persona (líquido preeyaculatorio, semen o fluidos vaginales), la posibilidad de que el VIH sobreviva a la saliva y/o a los ácidos del estómago es extremadamente baja.

Sin embargo, el riesgo crece si quien hace el sexo oral tiene encías sangrantes, úlceras bucales o periodontitis (una enfermedad que inflama las encías). También hay más riesgo de transmisión si quien recibe el sexo oral tiene úlceras o heridas en los genitales, las cuales pueden ser provocadas por otras ITS o incluso pueden generarse en el momento.

Saber es protegerse

Cualquiera que sea el área que te guste visitar con tu boca, ahora ya sabes cómo prevenir enfermedades. Y recuerda que, para poner un alto a las ITS, el condón es el mejor aliado para protegerte durante esta y otras prácticas sexuales. En AHF América Latina y el Caribe tenemos para ti condones gratis y pruebas de VIH sin costo. Localiza nuestra oficina más cercana a ti y conócenos.