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El cambio climático, combustible para la pandemia de VIH

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Tina Gutiérrez

La emergencia por el cambio climático es un tema que surge cuando se habla de energías o de contaminación, pero no siempre al hablar de salud. Sin embargo, varios estudios han demostrado que las manifestaciones de este cambio global, como incendios, inundaciones, tormentas y sequías, tienen un impacto real sobre las tasas de infección por VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS).

Un vínculo claro

Aunque los desastres naturales suceden cada vez con más frecuencia y son más graves, todavía hay muchas personas que dudan de que el cambio climático sea real y, por tanto, no lo ven como un problema.

La verdad es que cada vez se reúne más evidencia científica cerca del impacto del cambio de clima en las enfermedades infecciosas, según lo documenta un artículo publicado en The Body Pro, un portal especializado en información sobre el VIH para quienes trabajan en el área de la salud.

Como lo explica el autor, el doctor David Alan Wohl, la relación entre un planeta más cálido y un incremento en los microorganismos dañinos es fácil de entender. Por ejemplo, si hay inviernos más cortos y “suaves”, hay menos heladas que disminuyan la población de garrapatas que transmiten la bacteria llamada rickettsia. Por otro lado, si hay temperaturas más cálidas en latitudes altas, esto extiende el rango de acción de los mosquitos que transmiten chikungunya y dengue.

Los estudios también sugieren que el cambio climático puede influir la transmisión del VIH, aunque la forma en la que lo hace es más compleja que los casos anteriores.

El VIH y el clima

El doctor Wohl, investigador sobre VIH en la Universidad de Carolina del Norte, Estados Unidos, retoma un estudio que estableció que las infecciones por VIH y otras ITS se relacionan con las lluvias abundantes, las cuales se están volviendo más y más comunes en algunas partes de África y el sudeste de Asia, mismas regiones donde se concentran gran parte de los casos de VIH en todo el mundo.

Con base en datos recolectados en encuestas (demográficas y de salud) que se realizan en varios países africanos, los investigadores estudiaron muestras de más de 288 mil personas en 21 países del África Subsahariana y los contrastaron con los registros de lluvia entre los años 2005 y 2017.

El 60% de quienes participaron en el estudio eran mujeres y más de dos tercios de todo el grupo estudiado vivían en un área rural. Más del 40% de la población total había estado expuesto, al menos una vez, a un periodo de lluvias intensas durante la década anterior. En total, 7% de las personas estudiadas vivían con VIH.

Al analizar los datos, se encontró que cada año de lluvias abundantes estaba asociado a 1.14 veces más probabilidad de infección por VIH, y 1.11 veces más probabilidad de haber tenido alguna ITS en los 12 meses anteriores.

Las lluvias abundantes también estuvieron relacionadas con un mayor número de parejas sexuales, y se observó que los efectos de este fenómeno natural fueron más fuertes en las zonas rurales que en las urbanas.

La importancia del comportamiento

En otro estudio realizado en Malawi, revisando información de 2015 y 2016, se analizaron datos de 24 mil mujeres y casi 7 mil 500 hombres que habían sido encuestados. La sequía que había padecido ese país fue el desastre natural que se asoció con mayor probabilidad de VIH e ITS.

Esta relación se explica porque, entre las mujeres jóvenes que trabajaban en la agricultura, aquellas que estuvieron en una severa sequía tenían el doble de probabilidad de involucrarse en sexo transaccional, es decir, sexo a cambio de dinero u otros recursos, comparadas con mujeres que vivían en áreas que no fueron afectadas por la sequía. Con esto, la posibilidad de adquirir una ITS se incrementó en 48%.

En el caso de los hombres no trabajadores de la agricultura, se encontró que durante la sequía fue 50% más probable que solicitaran sexo a cambio de dinero. En general, cada episodio de sequía aumentó la prevalencia del VIH en 15%.

Hay que tomar acción

A partir de estos datos, el doctor Wohl concluye que un planeta cuya temperatura aumenta rápidamente no sólo producirá tormentas, aumento del nivel del mar o derretimiento de los polos, sino que también provocará cambios en los comportamientos de la humanidad “en formas que pueden ser igual de letales”. Por esto, espera que el analizar con más detalle las consecuencias sociales del calentamiento global ayude a incrementar la conciencia sobre el problema.

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