Demencia y VIH, lo que debes saber

Demencia y VIH, lo que debes saber

Olvidar nombres, fechas o la dirección donde vives son sólo algunas de las manifestaciones de la demencia. Se suele pensar que este trastorno es parte natural del envejecimiento, sin embargo, no es normal e incluso puede presentarse en personas jóvenes como una afectación más provocada por el VIH.

En la década de los ochenta, cuando surgieron los primeros casos de sida y no había ningún tratamiento capaz de detener al VIH, se documentaron los diversos daños que el virus provoca en el organismo. Uno de los más claros fue la afectación al cerebro, tanto que se acuñó el término “demencia asociada al sida”, la cual se observaba en las personas diagnosticadas con este síndrome, que eran en su gran mayoría jóvenes.

¿Qué es la demencia?

En términos médicos, la demencia se define como un declive lento y progresivo de la función mental que incluye la memoria, el pensamiento, el juicio y la capacidad para aprender.

Si bien la demencia afecta principalmente a la memoria, las manifestaciones de este trastorno cognitivo pueden incluir problemas para el uso del lenguaje, cambios de personalidad, desorientación y dificultad para la realización de actividades que antes se realizaban, algunas tan sencillas como vestirse o asearse.

El problema se presenta poco a poco y puede avanzar tanto que la persona se vuelve incapaz de valerse por sí misma. Hay que reiterar que la demencia no es normal, sino un problema médico (hay personas muy mayores que no tienen demencia), por lo tanto, es necesario abordarlo también en personas con VIH, sin importar su edad.

Su relación con el VIH

Según lo que se ha estudiado, el VIH afecta al cerebro con mecanismos que generan factores neurotóxicos, los cuales llevarían a la muerte de las neuronas. Esto provocaría una neurodegeneración acelerada, que se expresa con la pérdida de memoria, el enlentecimiento mental, la dificultad para caminar y la depresión, como síntomas más comunes.

Los diversos trastornos neurológicos derivados de la infección por VIH (como la demencia) pueden presentarse en cualquier etapa de la infección, aunque son más claros si ésta ha avanzado a etapa de sida. Hay que recordar que el tratamiento antirretroviral bien llevado evita que una persona con VIH desarrolle sida, por lo que estos medicamentos son fundamentales para que no se presenten las complicaciones graves que causa el virus.

La demencia asociada al VIH se identifica por lo que los médicos llaman una tríada característica, es decir, tres elementos que hacen sospechar de este problema: deterioro cognitivo (como pérdida de memoria y problemas con el aprendizaje), cambios de conducta y disfunción motora (problemas para moverse con normalidad).

Es importante saber que no toda afectación de la memoria es síntoma de demencia. Por ejemplo, conforme se tiene más edad, es normal olvidar la fecha de un pago o extraviar las llaves del auto. Estos olvidos pueden ser parte del envejecimiento, pero también podrían presentarse en personas con depresión o trastornos como el de déficit de atención. La demencia aumenta progresivamente hasta llegar a borrar de la memoria datos fundamentales como la dirección de casa o el mes que está en curso.

Por eso, si vives con VIH, es importante que cualquier cambio en este sentido que notes tú o las personas a tu alrededor lo comentes con tu equipo de salud. Existen algunos exámenes, como la Escala Internacional de Demencia por VIH, que son un primer paso para identificar el problema.

El tratamiento es importante

La investigación científica ha mostrado que, una vez que se ha presentado la demencia, el tratamiento antirretroviral no es suficiente, aunque sí puede ayudar, sobre todo, a revertir un cuadro de sida. Para tratar el problema cognitivo existen otros medicamentos llamados neuroprotectores, los cuales no curan la demencia, pero sí pueden retrasar el proceso de deterioro para prolongar la calidad de vida.

Lo más importante de todo es que, si has recibido un diagnóstico de VIH, comiences cuanto antes el tratamiento antirretroviral y no lo suspendas. Si aún no lo empiezas o quieres retomarlo, acércate a AHF América Latina y el Caribe y te ayudaremos a resolverlo. Estamos en 11 países de la región.