Chile se disculpa por esterilizar a mujer con VIH sin su autorización

Tina Gutiérrez
Tina Gutiérrez

El gobierno de Chile, en voz del actual presidente, Gabriel Boric, ofreció disculpas públicas a Francisca, una mujer que a los 20 años de edad fue esterilizada sin su consentimiento en un hospital público, después de que en los estudios prenatales detectaran que tenía el VIH.

Ante este acto, la directora regional del Programa Conjunto de las Naciones Unidas para el VIH/sida (ONUSIDA) en América Latina y el Caribe, Luisa Cabal, mostró la satisfacción del organismo a su cargo. “Acogemos con satisfacción el reconocimiento de responsabilidad internacional en este caso emblemático de violaciones de los derechos humanos que han sufrido las mujeres que viven con el VIH y su autonomía reproductiva durante mucho tiempo”, reportó un comunicado de la agencia internacional.

La historia

Francisca, originaria de una zona rural chilena, tuvo su primer embarazo en 2002 y fue diagnosticada con el VIH, por lo que siguió el tratamiento indicado para que su bebé naciera libre del virus.

Como parte del protocolo de atención, las mujeres que viven con VIH son sometidas a partos por cesárea con el fin de minimizar el riesgo de sus bebés de adquirir el virus, y fue lo que le realizaron a Francisca. En efecto, su hijo nació y permaneció libre de VIH.

Sin embargo, al día siguiente del alumbramiento, Francisca descubrió que la cirujana que la operó había aprovechado este mismo procedimiento para esterilizarla, sin haberle pedido su autorización.

Lamentablemente, la esterilización forzada fue, durante muchos años, una práctica frecuente en mujeres a quienes se les detectaba el VIH, pues el personal médico consideraba que no deberían “correr el riesgo” de quedar embarazadas, pues esto pondría a sus hijos en peligro de contraer el virus por la vía perinatal.

Sin embargo, a partir de 1996, cuando se desarrolló el tratamiento antirretroviral altamente activo, capaz de controlar de manera efectiva al virus, comenzaron a realizarse investigaciones que demostraron que, si una mujer embarazada toma tratamiento, las probabilidades de que transmitiera el VIH a su bebé se reducen considerablemente.

En cualquier caso, las decisiones sobre su reproducción corresponden únicamente a la mujer, por lo que el personal médico no tiene por qué decidir cuándo alguien “no debería de reproducirse”.

El caso ante la CIDH

De acuerdo con lo reportado por el servicio de noticias de la ONU, Francisca denunció el hecho en Chile, pero los tribunales nacionales desestimaron el caso ya que la doctora que la atendió afirmó que la joven había dado su consentimiento verbal para la esterilización, lo cual Francisca niega rotundamente.

En 2009, el Centro de Derechos Reproductivos y la organización civil Vivo Positivo llevaron el caso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). El de Francisca era uno más de los relatos de mujeres chilenas que constantemente recibían presión para no quedar embarazadas o para someterse a una esterilización.

Por ejemplo, otra mujer, identificada como Daniela, narró que cuando nació su hijo, los médicos le dijeron que no podía abrazarlo ni besarlo porque podría transmitirle el VIH (aun cuando la ciencia ha demostrado que ni los besos ni los abrazos son una vía de transmisión del virus).

El pleito legal internacional llevó más de una década, hasta que la CIDH logró que se firmara un acuerdo de solución amistosa con el Estado chileno, donde el gobierno acepta su responsabilidad, se compromete a reparar las violaciones a los derechos humanos y reproductivos de estas mujeres, y a tomar medidas para que este tipo de actos no se repitan.

“Me encantaría haber sido yo con mi voz, mi cara y mi cuerpo la que después de tantos años de lucha estuviese presente para liderar en nombre propio este acto. Sin embargo, dar a conocer mi identidad me hubiese cerrado un sinfín de puertas”, dijo a través de un texto, Francisca, quien no pudo estar presente en el acto de disculpa pública. “Hasta la fecha se sigue mirando con menosprecio a las personas que portamos el VIH como si hubiese sido decisión de nosotras contagiarnos. Sin embargo, quiero pensar con convicción que esto cambiará.”

Este es un caso en el que la desinformación, el prejuicio y el estigma afectaron directamente los derechos de las mujeres con VIH. La mejor forma de contrarrestar estos problemas es buscando información confiable y adecuada. En AHF América Latina y el Caribe trabajamos para eliminar el estigma y la discriminación contra las personas con VIH. Si tú quieres hacerte una prueba de VIH gratis o quieres saber más sobre la infección, acércate a nuestras oficinas en tu país, ¡estamos para ayudarte!