¿Eres una persona trans? No pierdas de vista al VIH

¿Eres una persona trans? No pierdas de vista al VIH

En años recientes, las estadísticas sobre VIH han comenzado a hacer visible a una población particularmente vulnerable: las personas trans. Se ha observado que en especial las mujeres trans están expuestas a un riesgo mucho mayor de contraer el VIH que cualquier población.

Si tú eres una persona trans que vive en Latinoamérica, es muy probable que hayas enfrentado un gran número de obstáculos, ya sea para el reconocimiento de tu identidad o para el acceso a derechos fundamentales como la salud, los estudios o el empleo. Todavía son muy pocos los países de la región que reconocen legalmente la identidad de las personas trans, lo cual parece reflejar la postura de las sociedades frente a esta situación.

Lamentablemente, a estos problemas cotidianos hay que sumar lo que autoridades sanitarias como la Organización Mundial de la Salud han identificado: las personas trans están en un riesgo desproporcionadamente alto de contraer el VIH.

A principios de este año, una revisión de datos sobre la presencia del VIH en mujeres trans de 34 países confirmó que ellas están en mayor riesgo de adquirir el VIH que la población general, pero encontró una prevalencia es mucho más alta de lo que se había estimado hasta ahora. Esta investigación, producto de la revisión de 98 estudios científicos, concluyó que una mujer trans tiene 66 veces más riesgo de tener VIH comparada con personas de la población general.

¿Por qué están en mayor riesgo?

Si eres una persona trans, probablemente has tenido que explicar alguna vez a otros lo que esto significa. Quizás la forma más sencilla de decirlo es que se trata de personas cuya identidad vivida (lo que sienten ser) no concuerda con el sexo con el que nacieron (masculino o femenino).

Siendo esto así, gran parte de la sociedad mira a estas personas de manera negativa. Esto se refleja de forma importante en el poco acceso a los servicios de salud, donde muchas veces no se respeta la identidad con la que esa persona se desenvuelve día con día. Esto es un obstáculo para que este grupo de la población acceda a los servicios de salud que necesita.

Pero ese no es el único factor que expone a las personas trans a contraer el VIH. También se pueden mencionar:

  • Falta de acceso a la información sobre salud: Hoy en día existen opciones de prevención del VIH además del condón, como el uso de los medicamentos antirretrovirales para prevenir la infección (un tratamiento conocido como profilaxis previa a la exposición, o PrEP), pero como las personas trans no tienen acceso a los servicios de salud, no conocen ni reciben estas opciones.
  • Falta de acceso a pruebas de detección de VIH: En muchos países, ser trans implica no tener una identidad legal acorde con la vida real, lo cual dificulta tener un empleo o una vivienda, y esto vuelve imposible pagar por una prueba de VIH realizada en un laboratorio privado.
  • Comportamientos de alto riesgo: El estigma, la discriminación y los problemas de salud mental que esto acarrea podrían provocar que las personas trans sean más propensas a usar drogas, tener intercambios sexuales sin protección y dedicarse al trabajo sexual, actividades que las ponen en mayor riesgo de VIH.
  • Uso de hormonas: Muchas personas trans se inyectan hormonas para reafirmar su género, pero si esto se da en un contexto informal, los riesgos de compartir las jeringas conllevan también el riesgo de VIH.

¿Cómo mantenerse lejos del VIH?

El VIH es una infección tratable, pero no curable, por lo que lo ideal es mantenerlo fuera de nuestras vidas. Si eres una persona trans, puedes cuidarte de la misma forma que lo harían otros, pero es crucial que lo hagas con consciencia y con un compromiso hacia tu propia salud. Los pasos para cuidarte incluyen:

  • Reducir el uso de drogas inyectadas o tener las precauciones adecuadas: Lo ideal es reducir o abandonar el uso de drogas recreativas inyectables. Si esto no es posible, es necesario usar cada vez equipo de inyección nuevo y desechable.
  • Reducir el número de parejas sexuales: La probabilidad de contraer el VIH disminuye conforme disminuye también el número de parejas íntimas.
  • Practicar sexo anal más seguro: El sexo anal es una práctica con un riesgo especialmente alto de contraer el VIH, ya que el tejido del recto es frágil y puede ser dañado durante la penetración. Por esto es importante usar condón en todas las relaciones sexuales.
  • Tomar el tratamiento preventivo o PrEP: Acercarse a la institución sanitaria de tu país ayudará a saber si eres candidata a tomar la PrEP, tratamiento altamente efectivo para protegerte del VIH.

Mientras la sociedad avanza hacia el respeto a todas las identidades sexuales, está en tus manos cuidar de tu propia salud. Recuerda que en AHF América Latina y el Caribe trabajamos en un ambiente respetuoso e incluyente para llevar servicios de VIH a todos aquellos que los necesitan. Acércate a nuestras oficinas en tu país o escríbenos por Whatsapp y conoce todos nuestros servicios.