Programas de atención comunitaria dan mejores resultados en VIH

Tina Gutiérrez
Tina Gutiérrez

Desde el inicio de la pandemia de VIH, en la década de los ochenta, se han tratado de encontrar las estrategias más efectivas para que las personas que lo necesitan no abandonen su tratamiento. 

Se ha observado que la atención brindada en hospitales implica grandes inconvenientes para muchas personas, por ejemplo, tener que acudir en horarios laborales, asistir a hospitales de especialidad (que se encuentran muy lejos del lugar de vivienda o trabajo) o recibir citas con diversos profesionales de la salud en días u horarios muy diferentes.

En busca de una mejor manera de brindar atención, se implementó una estrategia en Sudáfrica y Uganda, la cual consiste en entregar los medicamentos antirretrovirales dentro de las comunidades. Dicha estrategia parece haber incrementado las tasas de supresión del virus, según explica el sitio web especializado aidsmap.com.

Una lección desde África

Se sabe que África, sobre todo la región ubicada debajo del Sahara, es una de las más afectadas por el VIH. Es por esto que muchas de las investigaciones, tanto médicas como sociales, en torno a la infección se realizan ahí.

Así, entre 2016 y 2019 se llevó a cabo la estrategia llamada Optimización de la Entrega de Terapia Antirretroviral (DO ART, por sus siglas en inglés), que consistía en iniciar el tratamiento en la comunidad (en lugar de hacerlo en una clínica), monitoreo y entrega de medicamentos en furgonetas que llegaban a sedes comunitarias.

Una característica especial de la estrategia fue su flexibilidad en las visitas, a diferencia de los hospitales o clínicas donde todo debe realizarse en un horario determinado. En este caso, el personal del programa acordaba con los usuarios, vía telefónica, los días y horarios en los que era más conveniente que llegara la furgoneta.

Además, se establecía un acuerdo sobre el lugar al que llegaría el vehículo, y las personas usuarias elegían lugares que no fueran públicos y donde no pudieran ser vistos cuando no querían que la comunidad supiera que vivían con VIH. Ya que la vía telefónica estaba abierta, los usuarios podían contactar al personal del programa si tenían dudas o necesitaban más medicamento.

Un enfoque distinto

Recientemente se publicó un estudio cualitativo sobre la estrategia DO ART en la revista médica Journal of the International AIDS Society, basado en entrevistas a 150 personas que habían recibido atención de dicha estrategia.

Un hallazgo clave fue la conveniencia de que los servicios se dieran por un solo profesional de la salud, en lugar de los varios profesionales que se deben ver en un hospital según las diferentes áreas. Esta simplificación reforzó la adherencia de los usuarios a su tratamiento.

Además, los participantes encontraron que esto era muy bueno para la continuidad del tratamiento (pues una sola persona conocía todo su expediente) y para la privacidad.

El sistema de encuentros programados junto con los usuarios evitaba las filas y eso hacía los procesos más rápidos y eficientes, además de que no corrían el riesgo de ser vistos por otras personas dentro de una clínica de atención del VIH.

Otro aspecto importante fue que los participantes no necesitaban desplazarse para recibir la atención, lo cual mejoró el apego a su tratamiento y eliminó los problemas de tener que pedir permisos laborales o dejar sus negocios desatendidos por largo tiempo.

En conclusión, el estudio sugiere que la estrategia DO ART ayudó a eliminar barreras en el acceso al tratamiento, lo cual, en última instancia, llevará a mejores tasas de supresión del virus en las personas con VIH.

En AHF América Latina y el Caribe trabajamos por una atención de calidad y con respeto para las personas con VIH. Si quieres hacerte una prueba gratis o necesitas iniciar o retomar tu tratamiento, acércate a nuestras oficinas en tu país o escríbenos por Whatsapp.