VIH y la Piel: Signos, Síntomas y Cuidado Dermatológico

Sheila
Sheila

Cuando el VIH ha ingresado a nuestro cuerpo, la piel puede ser el primer órgano en dar señales de su presencia. Ya sean condiciones infecciosas o no infecciosas, ciertas manifestaciones cutáneas indican una disminución en el sistema inmunológico, lo cual puede hacer sospechar de infección por VIH, cuando no hay alguna otra posible causa que lo explique.

Hoy en día, las personas con VIH diagnosticadas tardíamente, es decir, en la etapa avanzada que es el sida, conforman entre un tercio y la mitad de los nuevos casos, según diversos datos. En ese punto, el virus ha avanzado lo suficiente para provocar problemas en la piel que no se presentarían (o al menos, lo harían mucho menos) en quienes tienen un sistema inmunológico sano.

Por fortuna, el apego correcto a tu tratamiento antirretroviral puede librarte de estas afecciones dermatológicas, pero si te detectan alguna de ellas, es hora de revisar cuánto ha afectado el virus a tu organismo.

Problemas en la Piel y el Sistema Inmunológico

De acuerdo con un equipo de investigación de México, las enfermedades de la piel se presentan con más frecuencia cuando las células CD4 han caído por debajo de las 250 cel/mm3 de sangre. Por esto es importante que tu equipo médico sepa identificar los problemas dermatológicos que puedan ser indicadores de un deterioro del sistema inmunológico.

Las condiciones de la piel pueden ser infecciosas o no infecciosas. Las primeras pueden ser causadas, a su vez, por virus, bacterias, hongos o parásitos, mientras que las segundas son más bien reacciones atípicas de la piel.

Entre las enfermedades cutáneas infecciosas provocadas por virus destacan el herpes, el virus del papiloma humano (VPH), el molusco contagioso, el virus de Epstein-Barr y el virus de la hepatitis C.

Por otro lado, las bacterias más frecuentes en alguien con debilidad inmunológica son la sífilis, los estafilococos, los estreptococos y el chancro.

Los hongos son también causantes de condiciones dermatológicas como la candidiasis, la dermatitis seborreica, la histoplasmosis y la criptococosis, entre otras.

Finalmente, los parásitos también pueden afectar tu piel, especialmente los llamados piojos púbicos, las amibas que colonizan la piel y los ácaros que causan escabiosis, también conocida como sarna humana (que es diferente de la que afecta a los animales).

Cabe mencionar que en las cuatro categorías de agentes infecciosos hay varios que se transmiten por vía sexual, igual que el VIH.

Reacciones Cutáneas y el VIH

A la par, hay manifestaciones cutáneas que no provienen de una infección, sino que más bien son reacciones de la piel frente al tratamiento antirretroviral, o bien, ante la propia presencia del VIH en el cuerpo.

Por ejemplo, la xerosis es frecuente en quienes viven con VIH y tienen un estado nutricional deficiente, un sistema inmunológico débil y otras enfermedades infecciosas. Este padecimiento consta de zonas de piel áspera, que se descama y que provoca picazón intensa. Los síntomas podrían confundirse con otros problemas cutáneos, por lo que debe ser evaluado por el equipo médico para dar el tratamiento adecuado.

La psoriasis es otra afección que ataca en la misma proporción a personas con y sin VIH (alrededor de 2.5% de la población). Hoy se sabe que no es sólo un problema de la piel, sino una enfermedad inflamatoria sistémica, aunque sus manifestaciones más visibles son las cutáneas. En las personas con VIH, aquellas que tienen menores niveles de células CD4 tienden a presentar cuadros más severos de psoriasis. La buena noticia es que el tratamiento antirretroviral contribuye a controlar los casos de psoriasis.

Es muy importante recordar que los antirretrovirales permiten a las personas con el VIH tener una expectativa de vida muy parecida a la de quienes no tienen VIH, además de que con los fármacos más modernos, los efectos secundarios son más leves y duran menos tiempo que con los esquemas que se usaban hace unos quince o veinte años.

Dicho lo anterior, hay que saber que algunas personas son más susceptibles a presentar reacciones cutáneas cuando comienzan su tratamiento antirretroviral. La reacción más común es el rash o sarpullido, generalmente en brazos y torso, que se manifiesta con zonas de piel enrojecida que puede tener bultos, escamas, ampollas o ronchas, y que puede causar picazón. El equipo médico que supervisa tu tratamiento está capacitado para manejar estas molestias.

Intégrate a la atención médica y mejora tu calidad de vida

Recuerda que, si ya recibiste un diagnóstico de VIH, lo mejor que puedes hacer es comenzar tu tratamiento antirretroviral cuanto antes. Esto prolongará y mejorará tu vida. Si aún no te acercas al sistema de salud para recibir atención en VIH, en AHF América Latina y el Caribe podemos ayudarte. Localiza nuestras oficinas en tu país y conoce nuestros servicios.