Mujeres Saludables = Mujeres Empoderadas

Tina Gutiérrez
Tina Gutiérrez

El acceso a los servicios de salud es un derecho fundamental de toda persona, independientemente de su género, raza o condición socioeconómica. Desafortunadamente, las mujeres en América Latina enfrentan muchas dificultades a la hora de acceder a los servicios de salud. Estas dificultades son multifactoriales y se derivan de una combinación de factores económicos, sociales, culturales y estructurales que contribuyen a la exclusión sistémica de las mujeres del acceso a una atención médica de calidad.

Uno de los principales desafíos que enfrentan las mujeres en América Latina es la falta de acceso a los servicios de salud reproductiva. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 30% de las mujeres de América Latina y el Caribe no tienen acceso a métodos anticonceptivos. Esta falta de acceso puede dar lugar a embarazos no planeados y abortos inseguros, que pueden poner en peligro sus vidas.

Otro desafío importante que enfrentan las mujeres en la región es la violencia de género, la cual puede tener graves efectos físicos y psicológicos, pero muchas no reciben la atención y el apoyo necesarios. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), 16 países de América Latina y el Caribe cuentan con leyes que tipifican como delito la violencia doméstica, pero en la mayoría de los casos, estas leyes no se cumplen.

Además de estos desafíos, existen disparidades significativas en el acceso a la atención médica entre las áreas urbanas y rurales de América Latina. Las áreas rurales a menudo carecen de la infraestructura y los recursos necesarios para brindar servicios de atención médica adecuados, lo que deja a las mujeres en estas áreas con acceso limitado a la atención.

Según el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), América Latina y el Caribe es la región con el segundo mayor número de personas que viven con el VIH, con un estimado de 2,2 millones de personas. En ALC, las mujeres continúan viéndose desproporcionadamente más afectadas por el VIH/SIDA.:

Las mujeres representan casi la mitad (48%) de todas las personas que viven con el VIH en América Latina y el Caribe. La tasa de nuevas infecciones por el VIH entre las mujeres en América Latina es más alta que la de los hombres. En 2019, se estima que hubo 87 000 nuevas infecciones por el VIH entre mujeres, en comparación con 73 000 entre hombres.

En algunos países de América Latina, las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de vivir con el VIH. Por ejemplo, en República Dominicana, las mujeres representan el 58% de todas las personas que viven con el VIH (ONUSIDA, 2021).

Las mujeres que sufren violencia de género corren un mayor riesgo de contraer el VIH. En América Latina y el Caribe, se estima que el 20% de las mujeres han experimentado violencia física y/o sexual por parte de una pareja en los últimos 12 meses (ONUSIDA, 2021).

Niñas y adolescentes, las más vulnerables

Se estima que 29 millones de niños en América Latina viven en la pobreza, y las niñas tienen más probabilidades que los niños de experimentar la pobreza. En muchos países de América Latina, las niñas tienen más probabilidades que los niños de abandonar la escuela. Esto es particularmente cierto para las niñas indígenas y afrodescendientes (UNICEF, 2021).

El embarazo adolescente es un problema importante en América Latina, ya que la región tiene la segunda tasa más alta de embarazo adolescente en el mundo: 2 de cada 10 embarazos en la región ocurren en mujeres menores de 20 años.

Las madres adolescentes tienen más probabilidades de experimentar pobreza, niveles más bajos de educación y peores resultados de salud. Las niñas que sufren violencia de género corren un mayor riesgo de contraer el VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS). Según UNICEF, aproximadamente el 18% de las niñas en América Latina y el Caribe experimentan violencia sexual antes de los 18 años.

En muchos países de América Latina, el matrimonio infantil sigue siendo un problema importante, especialmente en las zonas rurales. El matrimonio infantil puede tener graves consecuencias para la salud y el bienestar de las niñas, incluido el embarazo precoz y oportunidades limitadas de educación y empoderamiento económico. Según la ONG Girls Not Brides, en América Latina, se estima que el 23% de las mujeres de 20 a 24 años estaban casadas o en unión antes de los 18 años.

Algunos datos que deberían llamar a la sociedad civil, a los gobiernos y a la acción:

En Brasil, la tasa de mortalidad materna es de 55 muertes por cada 100.000 nacidos vivos (OMS, 2019).

En México, solo el 39% de los partos son atendidos por un profesional de la salud capacitado (OMS, 2019).

En Guatemala, la tasa de mortalidad materna es de 88 muertes por cada 100.000 nacidos vivos, y solo el 48% de los partos son atendidos por un profesional de la salud capacitado (OMS, 2019).

En Bolivia, el 41% de las mujeres experimentan violencia de género (PNUD, 2020).

En Perú, el 13% de las mujeres reportan haber sufrido violencia sexual (PNUD, 2020).

En Honduras, solo el 54% de las mujeres reciben atención prenatal (UNFPA, 2020).

AHF Latinoamérica y el Caribe