Hemorroides y Sexo Anal: Disfruta sin Riesgo

Sheila
Sheila

Las prácticas sexuales que involucran el ano se ven opacadas por un gran tabú. El sexo anal no es un tema del que todas las personas quieran hablar, pero sí sobre el que muchas de ellas tienen dudas y no siempre es fácil encontrar las respuestas. Un tema a tratar son las hemorroides.

Entre los aspectos negativos que se le atribuyen a la penetración anal están los posibles daños a la salud que ésta traería, principalmente un mal bastante común en la población: las hemorroides.

Hemorroides: Un Problema Común Relacionado con el Sexo Anal

También llamadas popularmente almorranas, las hemorroides son venas inflamadas que se localizan en el recto y/o el ano. Sus principales causas son el estreñimiento (directamente relacionado con una dieta baja en fibra), el pasar mucho tiempo sentado o de pie, la obesidad y el embarazo o el parto.

Las hemorroides pueden ser externas o internas. Las externas son visibles porque forman protuberancias que sobresalen de la piel del ano, mientras que las internas no se ven, pero son igual de molestas.

Ya que la enfermedad hemorroidal puede aparecer y desaparecer según las condiciones (por ejemplo, si mejora la dieta de la persona), no hay datos exactos sobre su frecuencia.

Algunos estudios han estimado que desde el 4% y hasta el 86% de la población ha padecido alguna vez los síntomas de este problema.

Las principales molestias debidas a las hemorroides son dolor, comezón, sangrado y ardor, y aumentan cuando la persona va al baño a evacuar o si debe pasar mucho tiempo sentada. Desde luego, recibir una penetración anal también puede agudizar los síntomas.

Cuidados para Disfrutar del Sexo Anal sin Riesgos

La proctología (o coloproctología) es la rama de la medicina que aborda los problemas del colon, el recto y el ano. Los especialistas de este campo coinciden en señalar que el sexo anal no es una causa de las hemorroides, pero sí pueden surgir otras lesiones cuando la práctica no se realiza con cuidado.

El sexo anal requiere una preparación adecuada, ya que el esfínter necesita relajarse lo suficiente para recibir una penetración libre de dolor. Además, hay que recordar que el recto es una zona muy poco lubricada, por lo que utilizar un lubricante íntimo a base de agua o de silicona es fundamental para facilitar la penetración.

Por supuesto, el condón también es una herramienta esencial para disfrutar de una sesión de sexo anal, pues evita el intercambio de fluidos y también es una barrera para las bacterias que frecuentemente se encuentran en esa zona. El propio acto sexual implica fricción, por lo que el tejido del recto puede sufrir microlesiones que son una puerta abierta para infecciones de transmisión sexual (ITS) como el VIH y muchas otras.

Fisuras Anales: Un Riesgo a Considerar en el Sexo Anal

Si bien este tipo de práctica sexual no provoca hemorroides, sí puede acarrear otros problemas médicos, como fisuras anales. Esto sucede cuando la mucosa interna que recubre el ano sufre un pequeño desgarre o herida, y puede ocurrir cuando la penetración es muy intensa o si no hay suficiente lubricante, aunque también pasa a veces al tratar de evacuar heces demasiado duras o secas. Las fisuras anales suelen requerir de una consulta médica por el intenso dolor que provocan y por el riesgo de infección.

Si tengo hemorroides, ¿adiós al sexo anal?

No necesariamente. Aunque algunos médicos desaconsejan esta práctica en quienes ya tienen hemorroides, todo dependerá de la gravedad de las mismas, y para conocerla debes acudir a una consulta.

Las relaciones sexuales anales pueden agudizar las molestias, principalmente el dolor y la inflamación, por lo que se recomienda no mantener esta actividad si tienes síntomas muy severos. En ese caso, es momento de buscar en el repertorio sexual y tener intimidad de otras maneras que no impliquen la penetración anal.

La buena noticia es que, según lo que se ha estudiado, la mayoría de las personas logran mejorar los síntomas de las hemorroides al hacer cambios en su estilo de vida como:

  • Consumir alimentos ricos en fibra, como verduras verdes
  • Consumir suplementos de fibra dietética
  • Consumir agua suficiente durante el día
  • Tomar descansos cada dos horas de estar parado o sentado

Si las molestias son muy intensas o si no disminuyen a pesar de estas modificaciones, probablemente se requiera una cirugía para remover las hemorroides, o quizás un procedimiento no quirúrgico, como colocar una malla interna para evitar que las venas se abulten.

Recuerda que el sexo anal es una de las prácticas que implica más riesgo para la transmisión de las ITS, y que usando adecuadamente el condón reduces este riesgo al mínimo. Si quieres obtener condones gratis, acércate a AHF América Latina y el Caribe. También hacemos pruebas de detección de VIH sin costo. Localiza nuestras oficinas en tu país y haz tu cita hoy.