Consentimiento Sexual: Abriendo un Diálogo sobre el Sexo

Sheila
Sheila

Cada vez se vuelve más importante un aspecto de la sexualidad que debió estar en el centro desde el principio: el consentimiento. Este elemento tiene que ver con el respeto de la voluntad del otro e involucra de forma significativa la salud sexual.

Consentir es un verbo que significa permitir algo o aceptar que eso se realice. Hasta hace muy poco, en el ámbito sexual, el consentimiento se manifestaba más bien al no oponerse activamente a tal o cual práctica.

Sobre todo en el caso de las mujeres o en situaciones donde hay una relación de poder extremadamente desigual (como en el vínculo docente-estudiante), el hecho de no decir “no” se ha interpretado como “sí”, y por desgracia, muchas veces aunque se dijera “no” de igual forma se traducía como una parte del “ritual de cortejo”.

Por fortuna, esta situación está empezando a cambiar y poco a poco se va fortaleciendo la idea de que las palabras deben tomarse por su significado, que “no es no” y que ya no puede haber lugar para confusiones o “malos entendidos” que resulten en obligar a alguien a una práctica sexual que no quiere realizar.

consentimiento sexual

Comprendiendo el Significado Profundo del Consentimiento

No han faltado las críticas a estas nuevas reglas del juego. Incluso ha habido algunas posturas como la que asumió un centenar de actrices francesas en 2018, repudiando severamente al movimiento #MeToo, que sacó a la luz una serie de abusos sexuales cometidos por hombres poderosos en Hollywood en contra de actrices del medio.

En aquel momento, las profesionales acusaron a sus colegas estadunidenses de querer acabar con el derecho al flirteo y erradicar el proceso de seducción, y de intentar perpetuar a las mujeres en un papel de víctimas.

También en discusiones más cotidianas se ha calificado de “absurdo” el momento de preguntar a una pareja sexual si acepta todas y cada una de las cosas que van sucediendo en un encuentro íntimo. Sin embargo, tampoco debería ser tan difícil, ¿o sí? La importancia de consentir no sólo radica en conocer lo que la otra persona desea, sino en mostrarle respeto y atención para hacer de la relación (sea sexual o emocional) algo más equitativo.

Si no sabes cómo empezar o no ves la manera de llevar esto del consentimiento a la práctica, aquí te mostramos algunos pasos que puedes seguir para cimentar una relación de mutuo acuerdo sin llegar al extremo de tener que firmar cláusulas de responsabilidad antes de tener sexo.

  1. Pregunta a tu pareja si está de acuerdo en la práctica sexual que tú deseas, y no la presiones de forma directa o velada. Una presión sutil podría ser decirle que si te ama hará esto por ti, hacerle la pregunta con un tono de enojo, o decirle que otra persona estaría dispuesta a hacer esto contigo (amenazándola con cambiarla por esa otra persona si no accede). Todo esto son formas de coerción que no tienen nada que ver con golpes o violencia física, pero que de igual forma hacen daño.
  1. No necesitas interrumpir el momento erótico para hacer un interrogatorio, bien puedes plantear tus preguntas durante la dinámica sexual. Simplemente usa frases claras, directas y sencillas como “¿Te gustaría probar (esto)?”, “¿Te parece bien (esto)?” o “¿(Esto) se siente bien?”.
  1. Nunca olvides que cuando alguien da su consentimiento, necesita estar en pleno uso de sus sentidos. Una persona dormida, alcoholizada o bajo el efecto de drogas (incluyendo algún medicamento que altere su psique) no está capacitada para consentir, de modo que cualquier práctica que lleves a cabo con él o ella en estas circunstancias puede ser considerada un abuso o un ataque sexual.
  1. Y último, pero no menos importante, el pleno consentimiento no es la ausencia de negación. Para tener la certeza de que tu pareja ha dado su aprobación para cierta práctica, debe decir “sí” explícitamente. De esta forma no queda lugar a dudas y ambos pueden tener la confianza de haber llegado a un acuerdo.

Ahora ya lo sabes, no tienes por qué acabar con el romance para lograr una situación equilibrada y satisfactoria para ambos, sólo necesitas actualizar la forma de relacionarte con tu pareja o parejas sexuales.

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